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es posible convivir en vacaciones con tus suegros aunque no te caigan bien
Claves para las Vacaciones con tu Familia Política
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En ocasiones las vacaciones asumibles para nuestra economía implican compartir espacios con la familia política: cuñados, suegros…

Unos días en el apartamento de la playa de tus suegros o en su casa del pueblo, son opciones en auge, ya que las vacaciones low cost en muchas familias más que una alternativa, son un imperativo económico. Para muchos padres es la única opción de que sus hijos (y ellos mismos) tengan vacaciones de verano.

Antiguamente las nueras y yernos pasaban temporadas en la residencia de los suegros adaptándose plenamente a las normas de los anfitriones. Hoy en día ya no es así de tajante, y el reparto de derechos tiende a ser más igualitario.

Para plantearte saludablemente las vacaciones, conviene recordar que tu principal familia es aquella tú has creado, y no la de origen. Vuestra familia de procedencia es secundaria, y un desacuerdo en la pareja sobre una idea tan profunda necesita revisarse para evitar conflictos entre ambos.

 

Por otro lado a pesar de que tu familia política no te guste puedes compartir encuentros con ellos sin renunciar a tu esencia, con estas:

 

Claves para las Vacaciones con suegros y familia política

 

Durante las vacaciones conviven dos sistemas familiares distintos

Durante las vacaciones conviven dos sistemas familiares distintos y es lógico que surjan fricciones

  • Charlar con tu pareja, previamente a las vacaciones sobre vuestra pautas de convivencia con suegros, cuñados etc. Si fuera conveniente, comunicar a las familias de procedencia sobre vuestra disposición, (cada cual a la suya). No se trata de marcar territorio o ser grosero, sino de aclarar vuestras expectativas y necesidades previamente para evitar malos entendidos.

 

  • Tomar conciencia de que en esos días vais a perder privacidad e intimidad de pareja, y familiar. Ser visto continuamente por tu suegros mientras charlas con tu marido o tu hijo no es negativo si se vive como algo temporal, pues en breve todos volveréis a vuestro hogar.

 

  • Hacer pequeñas escapadas para intimar en pareja o con vuestros hijos, durante esas vacaciones, y aclararlo antes de las vacaciones (entre vosotros y ante vuestra familia de origen), planteándolo amable y constructivamente

 

  • Entender que no estás en tu casa, y habrá ciertas normas que habrás de acatar aunque no compartas (obviamente dentro de límites sensatos). Es importante que asumas tu rol de invitado. Tu rol no es menos digno que el propietario de la casa, simplemente es diferente.

 

  • Si tus suegros no te caen bien, o tú a ellos. Mantén una distancia de seguridad, pues no es culpa de nadie y responsabilidad de todos. No es un drama que no te gusten tus suegros o tú no les gustes a ellos, siempre que os sepáis tratar con amabilidad y cuidado.

 

  • Evitar pensamientos rumiativos. Es normal que haya gestos o comentarios que te desagraden, y no son responsabilidad de tu pareja. Toma distancia emocional cuando algo te importune y trata de ver que muchas de esas particularidades de trato obedecen a diferentes costumbres familiares. Recuerda que en tu familia de origen también son incorrectos contigo, y seguro que con ellos eres más flexible, (y no me refiero a una flexibilidad en las formas sino en el tus sentimientos profundos).

 

  • Ante el riesgo de conflictos limita los tiempos de convivencia, no te obceques en compartir más de la cuenta. Muchos conflictos surgen por el exceso de confianza y de tiempo compartido: a mayor número de anécdotas mayor posibilidad de fricciones, es pura estadística.

 

asertividad con tus suegros en convivencia por vacaciones

Poner límites con asertividad es fundamental para que nadie sienta que pierde su espacio personal

  • En caso de recibir una agresión (pasiva o activa), como salidas de tono, impertinencias, desprecios, groserías etc conviene marcar límites con asertividad, sin olvidar pedir apoyo a tu pareja. En caso de no tenerlo, marca tú los límites con serenidad y sin agresividad. Busca un momento para charlar sobre esto con tu pareja, evitando reproches o descalificaciones, simplemente expresando tus sentimientos al respecto. Tienes que entender que a tu pareja le duele que te disgustes con su familia.

 

  • Procura cuidar las formas. Por ejemplo ante una sobremesa poco apetecible, no hace falta ser groseramente sincero y decir me aburro jugando al parchís con vosotros” sino diplomático: “estoy cansado, necesito retirarme a descansar”.

 

  • Practicar la autocrítica, repasa bien tu comportamiento y actitud hacia ellos, porque todos (incluidos tú y yo), tenemos aspectos de nuestro carácter que dificultan la convivencia. Hacer esto te ayudará a ser más tolerante con ellos.

 “Vacaciones con los suegros” por Beatriz Álvarez

beatriz@escuchartepsicologia.com  699 251 287

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