Aprender a manejar las crisis de la vida


Aprender a manejar las crisis de la vida

Aprender a manejar las crisis de la vida
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Las crisis se producen en todas las familias. La palabra crisis significa cambio, y ante este cambio todos los miembros de la familia han de adaptarse.

 

Las crisis a las que nos podemos enfrentar son muy diversas. Las más comunes, que se darían en todas las familias son:

 

  •  Matrimonio: La pareja pasa de ser parte de su familia a de origen, a  querer construir una familia propia. Hoy en día, muchas parejas, aunque no pasen por la fase del matrimonio, se encontrarían también en una fase parecida,  ya que en la actualidad hay muchas parejas que viven juntas sin casarse, o siendo parejas de hecho. El acto de matrimonio es una formalización y una celebración ante familia, amigos, y ante el mundo de su unión como pareja y su compromiso.
  • Nacimiento de un hijo: cambian todos los roles. La pareja pasa a ser además de pareja a padres; los que antes eran padres ahora además son abuelos… cambian los roles de la familia y hay que reorganizar el espacio.
  • Iniciación del hijo en la escuela. La familia (especialmente los padres y en particular la madre) deja de ser el único centro de atención para el niño, y empieza a pasar tiempo fuera de casa con un grupo de iguales con el que aprende a socializarse, experimentar y jugar.
  • Adolescencia: Una etapa especialmente complicada, tanto para el adolescente, que no encuentra su espacio ya que está en un paso intermedio en el que no es ni niño ni adulto, sino que tiene cosas de ambos. Los padres tienen que readaptarse y aprender a dejarle espacio, aprender a ir dejando de tratarle como un niño y empezando a tratarle como un adulto, con sus decisiones y responsabilidades, pero acompañándole en este camino.
  • Salida del hijo de casa cuando ya es adulto. Esto es especialmente difícil para los padres cuando el último hijo se va de casa, que es lo que se conoce como “nido vacío”. Los padres han de volver a readaptarse y reconstruir su espacio como pareja, ya sin los hijos en casa.
  • Jubilación. Para muchas personas el trabajo da un especial significado para su vida, y para lo que ellos son. En esta etapa, han de enfrentarse a una forma de vida que les dé significado y que les haga sentir bien con ellos mismos y con los que hacen. Algunos aprovechan para hacer lo que hasta ahora no habían tenido tiempo (talleres, actividades), otros para viajar, otros se apuntan a voluntariados para aportar sus conocimientos a otras personas que lo necesitan.

 

crisis familiares.

 

Estas crisis las familias suelen resolverla de una forma más o menos adecuada, tras un período de adaptación todos se acomodan a la nueva situación.

 

Pero también hay otras crisis que afectan a las normas y valores de la familia, entre otras:

  •   Drogodependencias por parte de algún miembro de la familia. Conductas delictivas.
  •   Embarazos por parte del / la hijo/a adolescente.
  •   Infidelidades de alguno de los padres.

Las siguientes crisis son especialmente difíciles porque constituyen una ruptura, un desmembramiento de la familia:

  • Hospitalizaciones prolongadas.
  • Destierro de algún miembro de la familia (normalmente porque esa persona no cumple con los valores familiares): ej. Toxicomanía grave, actos delictivos reiterados…. La familia opta por cortar cualquier tipo de relación con ese miembro de la familia.
  • Separación o divorcio. Esto es particularmente difícil para los hijos, ya que además del dolor que causa la separación de los padres, muchas veces se ven en medio de discusiones en los que alguno de los padres les utiliza para manipular al otro. En este caso es importante recordar que lo que se rompe es la pareja, pero no el vínculo como padres, y como tales, que van a seguir siendo durante toda la vida, por el bien de los hijos deben aprender a ponerse de acuerdo en lo que concierne a lo mejor para la educación de éstos.
  • Muerte de algún miembro de la familia.

 

Ante cualquier crisis, lo importante es:

  • Poder sentarse a hablar y tener una buena comunicación. Para esto, hay que dar opción a todos los miembros a expresarse, y ser capaces de ponerse en el punto de vista del otro.
  • Dar espacio a la expresión de sentimientos. Es importante que ante algo doloroso una persona pueda por ejemplo llorar,  o que si hay algo que enfada se pueda expresar el enfado.
  • No hacer “como si no hubiera pasado nada, ya que eso sólo genera malestar y confusión.
  • Fomentar la celebración de nacimientos, cumpleaños, matrimonios…  Esto también es igualmente importante en el caso de los fallecimientos: que haya un espacio y un acto simbólico donde expresar el dolor y poder despedirnos.
  • Identificar qué es lo que causa la crisis y la mejor manera para poder superarlo. En aquellos casos en los que por ellos mismos no pueden, es necesario buscar ayuda externa especializada

 

 

                                                 «Crisis de la vida», por Almudena de Pablo.

                                                 almudena@escuchartepsicologia.com  646333640

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